Abril y Mayo han sido el inicio de la primavera. Por fin el sol calienta un poco y podemos salir, disfrutar, recibir el sol y salir a bailar.

Es precisamente eso lo que hemos hecho esta primavera: Danzar, danzar al aire libre y soltar la alegría que llevamos dentro.

El pasado 29 de abril se celebró el día internacional de la danza. Gracias a nuestra colaboración con Artemisa Barcelona, una vez más estuvimos presentando nuestro montaje estrella: «DIM – HOPE, Danzaterapia y Musicoterapia para la Inclusión Social».

Para entender un poco por qué decidimos bailar para curar, os queremos explicar un poco acerca de los beneficios de la danza para la salud mental.

«Todas las formas de arte son necesarias y son un instrumento para la transformación social». Son las palabras de Enrica Tifatino, directora de la fundación ArtemisaBCN, un centro que promueve la danza y la música con fines terapéuticos. Esto es, literalmente, arte para curar.

Como la danza, la música y la expresión plástica tienen un efecto sanador. Sanan porque acomodan las emociones que en ocasiones se desordenan. Cuando estamos solos, tristes, deprimidos, incluso sin saber por qué, podemos aferrarnos a la música, a la danza, a la pintura, y encontrar paz y tranquilidad.

Como lo menciona Enrica en esta entrevista que le hizo el diario Independent: estamos acostumbrados a ver el arte desde la posición del espectador, pero también podemos ser creadores; en cierto sentido, todos somos artistas. Ser artista, o lo que es lo mismo, ser capaz de crear con el arte, nos revaloriza, nos pone en una posición de valor para el mundo, de poder hacer y saber hacer algo. Cuando se trata de personas con limitaciones en sus capacidades, este valor se multiplica. Pasas de valer muy poco ante los ojos de algunas personas (y algunas veces frente a los tuyos propios) a valer muchísimo… tanto, que la gente se detiene para mirarte danzar en la plaza.

Sin embargo, la danza como terapia va mucho más allá de exponerse bailando. Hay todo un proceso de preparación que implica horas de ensayo. En este tiempo, lo que surge como idea en la cabeza de cada uno necesita dialogar y convertirse en realidad. Cada quien aporta, cuando no con palabras, con movimientos, con gestos, con actitud. Así, además de pasar a valer mucho, la danza te hace partícipe, te tiene en cuenta para la construcción de una pieza colectiva.

Danzar implica también coordinar ideas, movimientos, recordar, improvisar cuando sea necesario. Todos los fantasmas de la angustia y la ansiedad que puedan estar machacando la cabeza de alguien, salen de la mente cuando le abres espacio a la danza. Danzar se convierte en un guardián que te ayuda a mantener la mente en calma y los demonios por fuera. Danzar ahuyenta todo lo malo.

Entonces, no danzamos por danzar, no danzamos sólo porque es divertido (que también), sino, sobre todo, porque es nuestra terapia para el bienestar. Porque danzar (y hacer música y hacer deporte y muchas cosas más), nos ayuda a sanar.

Así que la próxima vez que nos veas danzando, !Súmate y sana con nosotros!


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